martes, 16 de octubre de 2012

Tormenta.

Intentaba encender aquel "canuto" formado por aquella hoja. Solo habían escritas unas palabras y un nombre tachado. El mechero no encendía. Lo tiré el suelo, mi estado de alteración era increible. Las lágrimas brotaban de mi, como si de mis sentimientos huyeran.

Grité... Cogí el estúpido mechero y encendí aquella hoja llena de promesas. La sensación de aspirar aquel humo era asquerosa... Como asqueroso era el que no se hubieran cumplido aquellas palabras.
 Harto de "fumar" promesas cogí el papel y lo lanzé al suelo. Lo pisé, una y otra vez, sin estar seguro de que quería conseguir.

Miré al cielo, esperando encontrar una mirada, pero solo estaba el Sol que quemaba mis esperanzas.
Le saqué el dedo, mientras sonreía con ira, infantil. Necesitaba lluvia. Y por que la necesitaba, llovió
.
Reía, lleno de locura. Me quité la camisa, quería que las lágrimas del cielo se fusionaran con mi "esencia". Grité, y un rayo apareció trás aquel espectro de sonido. Gritaba, golpeaba el suelo, una tormenta mientras se creaba. ¿Podía tener lo que quisiera? Deseaba que la tormenta terminara, pero, no, aumentaba... ¿Qué ocurría? ¿Por qué no paraba?

Cerré los ojos, esperando que al abrirlos todo hubiera terminado... Pero no, allí estaba aquella tormenta. Yo la había creado, ¿por que no podía pararla? Gritaba, desesperado, al borde de la extrema locura. Empezé a correr sin sentido concreto, hacia todos y ningún lado. Corría, pero cada vez la tormenta era mayor, y mayor. Todo seguía igual...


Me recordaba a mi vida. Oscura, con pequeños rayos de luz, pero que generaban más destrozos que "luminosidad". Rodeada de viento, palabras, que susurraban todos y cada uno de mis fracasos, que me traían fragmentos del pasado, un pasado inalterable, lleno de dolor, lleno de lágrimas.

Dejé de correr, ya de nada servía. Se iba a cometer un asesinato. Iban a morir todos y cada uno de mis sentimientos. Miré el  cielo, esperando el rayo que acabara con mi "vida". Un haz de luz lo apagó todo.

Desperté. Todo estaba calmado. La tormenta había pasado... Pero, por razones que jamás llegaré a comprender, seguía "vivo", seguía sintiendo, seguían las esperanzas, los recuerdos y esa busqueda de felicidad...

Pero a lo lejos...

Otra tormenta se acercaba...

No hay comentarios:

Publicar un comentario