lunes, 29 de octubre de 2012

Para Alma

Ey idiota, tú, sí, tú, Alma, ¿quien sino? Por que yo no le digo estas cosas a cualquiera, por que no miento cuando te las digo y por que te las diría las veces que quisieras, que te hiciera falta. Por eso te escribo esto, para que lo leas siempre que quieras. Para que sepas, que hay alguien a quien le importas, que a mi no me molestas y que tú para mi si cambias mi vida, día a día y poco a poco, ya que cada vez que sonríes por algo que te digo, me haces algo más feliz.

Por yo no me aprendo una canción por cualquiera, por que yo no canto por cualquiera, por que para mi eres especial. Sí, especial. ¿Por qué? Por que eres tú, esa es la única razón que necesito para sonreir, saber que estas ahí.

Puede que estas sean pocas palabras, que sean muchas o que no sean ni palabras. Por que yo no me quedo en palabras, por que yo voy a los hechos y quiero hacerte sonreir, quiero darte los buenas noches, los buenos días, y todo lo que haga falta y asi hacerte vivir.

Por que me dan ganas de llorar cuando dices que no quieres vivir. Por que cuando te veo pensativa pienso en como hacerte reir. Por que me gusta que me empujes, que me pegues, que me pongas esa cara tan mona, que pongas esas caras que tanto me gustan y que me hacen reir, por que me gustas tú.

Y me llamarás idiota, lo soy, sí, pero, por ti, me convertí en un idiota cuando te conocí, y a día de hoy, solo quiero verte sonreir.

martes, 16 de octubre de 2012

Tormenta.

Intentaba encender aquel "canuto" formado por aquella hoja. Solo habían escritas unas palabras y un nombre tachado. El mechero no encendía. Lo tiré el suelo, mi estado de alteración era increible. Las lágrimas brotaban de mi, como si de mis sentimientos huyeran.

Grité... Cogí el estúpido mechero y encendí aquella hoja llena de promesas. La sensación de aspirar aquel humo era asquerosa... Como asqueroso era el que no se hubieran cumplido aquellas palabras.
 Harto de "fumar" promesas cogí el papel y lo lanzé al suelo. Lo pisé, una y otra vez, sin estar seguro de que quería conseguir.

Miré al cielo, esperando encontrar una mirada, pero solo estaba el Sol que quemaba mis esperanzas.
Le saqué el dedo, mientras sonreía con ira, infantil. Necesitaba lluvia. Y por que la necesitaba, llovió
.
Reía, lleno de locura. Me quité la camisa, quería que las lágrimas del cielo se fusionaran con mi "esencia". Grité, y un rayo apareció trás aquel espectro de sonido. Gritaba, golpeaba el suelo, una tormenta mientras se creaba. ¿Podía tener lo que quisiera? Deseaba que la tormenta terminara, pero, no, aumentaba... ¿Qué ocurría? ¿Por qué no paraba?

Cerré los ojos, esperando que al abrirlos todo hubiera terminado... Pero no, allí estaba aquella tormenta. Yo la había creado, ¿por que no podía pararla? Gritaba, desesperado, al borde de la extrema locura. Empezé a correr sin sentido concreto, hacia todos y ningún lado. Corría, pero cada vez la tormenta era mayor, y mayor. Todo seguía igual...


Me recordaba a mi vida. Oscura, con pequeños rayos de luz, pero que generaban más destrozos que "luminosidad". Rodeada de viento, palabras, que susurraban todos y cada uno de mis fracasos, que me traían fragmentos del pasado, un pasado inalterable, lleno de dolor, lleno de lágrimas.

Dejé de correr, ya de nada servía. Se iba a cometer un asesinato. Iban a morir todos y cada uno de mis sentimientos. Miré el  cielo, esperando el rayo que acabara con mi "vida". Un haz de luz lo apagó todo.

Desperté. Todo estaba calmado. La tormenta había pasado... Pero, por razones que jamás llegaré a comprender, seguía "vivo", seguía sintiendo, seguían las esperanzas, los recuerdos y esa busqueda de felicidad...

Pero a lo lejos...

Otra tormenta se acercaba...

lunes, 8 de octubre de 2012

Faith.

"-¡No, no lo hagas!"
Alguien gritaba... Gritaba mi nombre. ¿Por qué tantas lágrimas?

Abrí los ojos. Estaba empapado en sudor. No comprendía nada... ¿quien me llamaba? Mi respiración era agitada, me costaba enfocar la vista en la oscuridad bañada por la luz de la luna.
Noté una presencia, algo a mi lado. Giré la cabeza lentamente. Era una silueta. "¿Es una mujer?" Me preguntaba. Estaba tumbada al lado mío, en la cama, desnuda. El pelo... Era largo, llegaba por debajo de su cintura, pero, había  mechones cortos, otros semi largos, incluso, una zona sin pelo. ¿Quién era esa persona?
Tenía miedo, me levanté y le di la vuelta... no tenía "cara". No habían ojos, ni boca, nariz, cejas, nada...
El miedo me paralizó. No podía moverme. Miraba aquel "rostro" inmutable. Grité, cerré los ojos. LLoraba. Nada se movía, no se sentía un ápice de movimiento. Abrí los ojos lentamente, lleno de temor. No había nadie. La marca de una silueta se veía en las sábanas. ¿¡Qué coño ocurría!? Me levanté, desesperado, gritando. Me dirigí hacia el baño y me miré al espejo. No podía ser, debía de ser un sueño.
Ahí estaba Yo, frente al espejo. Atemorizado, empapado en sudores. Mi cara estaba desfigurada por el miedo. Aquel no podía ser yo... Me seguía mirando al espejo, pero, de repente, mi Yo reflejado en el espejo se irguió y sonrió... Un estado de shock evolucionaba en mi. Aquel "Yo" atravesó el cristal, me agarró de la garganta y pegó su frente contra la mía.
¿Ese era Yo? Sus ojos, uno era completamente negro, otro, completamente  blanco. ¿Qué coño era eso? Estaba tan cerca mío... Su boca semi abierta esbozaba una sonrisa. Me echaba el aliento en la cara; podrido...
-¿Por qué no luchaste?¿Por qué lo dejaste escapar?¡Esa cara no debería estar vacía!
Su voz, era "oscura", como la mía, pero, con un ápice de ira y un deje gutural. Apretaba más su cabeza contra la mía. Dolor.
-¿¡De qué coño hablas!?
Escapé de aquel estado de shock. Estaba enfadado, preso de la ira, sin saber por qué. Aquel ser dejó de darme miedo. Por alguna razón, me daba pena, asco.
-¡Lo sabes perfectamente!¡No luchaste!
-¿Qué? ¡Luché!¡¡Luché!!
-¡NO!
Apretó más mi garganta. Dió un grito espeluznante y me arrastró por el espejo...
Todo estaba oscuro, pero había una pequeña luz a unos pocos pasos míos. Él estaba detrás de ella, mirándome.
-¿Qué es eso?
-Aquello por lo que debiste haber luchado...
Me acerqué, lleno de temor, poco a poco. El me seguía mirando con esa horrible sonrisa. ¿Qué podía ser aquello?¿Podría ver aquel rostro que faltaba? LLegé enfrente de la esfera, de Él. Tenía miedo de lo que podría llegar a ver. Cogí aire. Me agaché lentamente hacia la esfera. Tenía la palabra "FELICIDAD" grabada. Miré, pero... Era otro espejo, mi cara se reflejaba en ella, pero también lo que tenía detrás. Una figura estaba detrás mío. Miré hacia detrás. Imposible. Era ella, mirándome, llorando. ¿Qué hacía aquí? Mi respiración se corto. Me giré.
-¿Que significa esto?
Me miré. Aquel "yo" alzaba la mano, ella gritaba. Su mano cayó contra mi reventando mi cara conta la esfera...
 "¡¡No, no lo hagas!!"
 "¡¡Howl!!"

Abrí los ojos. Estaba empapado en sudor. No comprendía nada... ¿Que acababa de ocurrir? Un momento... Veía el cielo. Palpé el suelo... Césped. Un prado. El frío me azotaba el cuerpo. Estaba desnudo. Miré a mis lados, pero no había nadie, ni nada. Estaba solo.
Me levanté. Estaba llorando... ¿por qué? Miré hacia el cielo, grité...