Un acorde rasgado, todos se dieron la vuelta, todos se quedaron mirando.
Él sonreía como de costumbre, el fingía, como de costumbre.
Y siguió tocando, las palabras brotaron de él, y con lágrimas en las mejillas, se hallaba cantando.
La rabia brotaba de él, una gota de odio en cada palabra, una gota de odio en cada nota.
Pero todos dejaron de mirarle, de escucharle.
"Alone", gritaba, pero nadie le hacía caso. Todos se miraban entre ellos, se saludaban, se besaban, vivían, y ante todo, a él no se dirigían. Una muestra de afecto tras otra, resquicios de esperanza en cada mirada.
Pero él, solo estaba. Seguía tocando, gritando, cantando, cada vez más fuerte, con más sentimiento, con mayor suplicio.
Se desangraba, las yemas de sus dedos sangre destilaban, y sus ojos inyectados estaban.
Dejó de tocar y... todos se dieron la vuelta.
Le miraban mal, le insultaban, le degradaban.
Cogió su guitarra y siguió tocando, y echando el corazón en cada verso roto de tanto llanto.
Y todos le dieron la espalda, todos entre ellos se hablaban, se abrazaban.
Y ahí estaba él, atado a lo que se propuso, sin poder dejar de tocar sin que le mataran.
Pero solo, siempre solo. La gente iba y venía, pero él no podía parar, nunca.
Cada vez más débil, cada vez más solo, viendo la vida de los demás pasar, viendo como se le escapa la felicidad.
Reventó la guitarra contra una pared, el micrófono contra el suelo, y sus esperanzas contra el techo.
LLoraba, no le quedaba nada, ni siquiera el dolor que los demás le suministraban.
"Alone" gritaba, pero nadie le escuchaba.
Estaba solo en la habitación, en medio de un charco de sangre, negra, como la rosa en su corazón, negro, como su inminente futuro de desesperación.
Sus ojos se teñían de miedo.
Su cuerpo temblaba, por el frío de sus pensamientos.
Su pelo se caía, debido a los desgarros del destino.
Su corazón explotaba, debido al maltrato de sus "amigos".
Perfect Imperfection
domingo, 20 de enero de 2013
martes, 4 de diciembre de 2012
No me pasa "nada".
-¿Qué te ocurre? +Pues verás, (Estoy harto de mi vida, de levantarme cada día con este desasosiego, con el pensamiento de que nada puede ir mejor. De ver mensajes de mis amigos, intentando animarme, diciéndome que me quieren y que les tengo para lo que necesiten y no poder esbozar una puta sonrisa sincera. De no sentirme vivo, que nada lo haga, que nada me ayude realmente. De no poder sentir alegría sincera, de no poder pensar sin que me den ataques y acabar llorando en un rincón. De vuestras falsas palabras, de leeros y pensar lo falsos que sois, y ver que soy el único que llora y rabia por ello, y que os de igual la realidad, que os den igual los demás mientras vosotros estéis bien. Por que sois egoístas, todos lo sois, solo buscáis la propia felicidad. Por que soy un gilipollas por buscar un bien común, por que soy un gilipollas intentado auto convencerme de que las cosas irán bien. De ver fotos y ser el único que llora. De pensar en la muerte más que nunca. De vivir atenazado en cada momento por mis miedos, por no poder dejar de pensar. De llegar a casa cada día y deprimirme por el mero echo de estar solo, de sentirme solo, por no poder querer a mi familia. De que me cueste tanto querer. De no tener a nadie a quien hacer el amor y con el que quedarme tumbado haciéndonos caricias mirándonos uno al otro. De ahogarme en mi propia mierda, de ver todo asqueroso y no poder verle el lado bueno a nada. De hacer promesas que nadie quiere y que me esfuerzo en cumplir pero que nadie realmente quiere. De componer canciones, de dedicarlas, de escribir párrafos increíbles de comprometerme, de darlo todo y sentir que no se me da nada. De no poder querer a quienes me quieren y de querer a quienes no lo hacen. De llorar cada vez que pienso en mi padre y el que era mi padrastro. De llorar cada vez que escribo algo así. De darme cuenta de que cada vez es menos la música que me hace sentir vivo y cada vez me hace sentirlo menos. No, ni la música es capaz de ayudarme estos días. De ver que soy el único que no olvida y ser al único al que olvidan. De no quererme, de mirarme cada mañana al espejo y rezar a dios para dejar de odiarme cada vez que lo hago. De sentirme echo una puta mierda, de ser una puta mierda. De dormirme cada noche con una puta lágrima recorriendo mi mejilla. De que vuestros "te quiero" me importen una mierda, por que no los siento.
Por que estoy jodidamente harto de vivir y de tener que decir siempre lo mismo...) no me pasa nada.
Por que estoy jodidamente harto de vivir y de tener que decir siempre lo mismo...) no me pasa nada.
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Je Dois Partir.
¿Sabéis qué?
Estoy harto de todo.
Estoy harto de luchar cada puto día por ser más feliz que el anterior, y conseguir lo contrario.
Estoy harto de que nadie se crea mis putas palabras y mis putas promesas.
Estoy harto de gritar, de llorar, por todo el puto mundo, de estar haciendo siempre el gilipollas.
Estoy harto de que no veáis que sigo siendo un puto crío al que le arrebataron la infancia y al que le marcaron para el resto de sus días.
Estoy harto de que me falte el oxígeno casi cada día al ponerme a pensar en lo que más temo.
¿Pero sabéis de lo que más harto estoy?
De seguir luchando, de no ser capaz de rendirme, de que si no sale el sol, sacarlo, de que si sale algo mal, no importarme, seguir adelante, de que me digan "Es que no te merecía", de que i"te quiero" como aquel que reparte el periódico por las mañanas...
Yo un día no voy a estar aquí, seguiré vivo, eso creo, pero no estaré, una mañana de estas me vestiré, cogeré mi guitarra, y cogeré el tren que valla más lejos.
Echaré a andar, quien coño sabe donde, pero no volveréis a saber de mi, y me olvidaréis...
Y yo lloraré, ¿por qué?
Por que nadie vio lo realmente importante que es para mi, por que nadie me quiso tanto como yo a ellos, por que todos me olvidaréis...
Por que yo os recordaré, a todos, en cada uno de los acordes que toque.
Os mencionaré, en cada una de las letras que escriba.
Y en cada lágrima, habrá una porción de mi intentando olvidarlo todo, a mis padres, a mi familia, a mis amigos y a todas las personas a las que quise, y a las que quiero.
A todos.
Y lo último que dejaré, será una carta en la que ponga:
"A tout le monde
A tout mes amis
Je vous aime
Je dois partir"
martes, 20 de noviembre de 2012
xHowlx
¿Sabéis? Un día, estaba bebiendo, sí, bebiendo. LLevaba más alcohol que globulos rojos en la sangre y estaba sin duda echo una mierda. Yo nunca había bebido, ni fumado, nunca...
Sin saber como, acabé tumbado en un banco, llorando y gritando. Gritaba lo estupidos me parecían todos siendo felices y que idiotas me parecían confiando en los demás. Y gritaba y gritaba... Y tenía música y más música de fondo. "She´s the Song Unsung" decía. Esa canción cambio mi vida. Y seguí llorando. Me sentía solo, me encontraba solo.
Miraba al cielo, ya con lágrimas secas. ¿Por qué? Solo sufría, me pasaba el día sufriendo. ¿Por que bebía? Estaba harto, era un completo gilipollas, nunca lo había echo y pensaba que haciéndolo ahora cambiaría mi vida. No, jamás lo hice "por diversión", siempre lo hice para olvidar, olvidar.
Sonaba más música, más Hardcore. Las letras llenas de dolor me ayudaron a comprender que no estaba solo. En aquellas letras comprendí que la solución estaba en mi, que el empezar a beber no me iba a ayudar a olvidar, si no a recordar con mayor amargura. Que el efecto de "felicidad" de un porro solo dejaba un vacío tras de sí, y que lo único que necesitaba, eran amigos y alguien a quien querer. Me levanté de aquel banco, dispuesto a cambiarme como persona. Perdón, no dispuesto a cambiar, si no a volver a ser lo que de verdad era.
A dejar las drogas, por que jamás la quise.
A amar la música, por que forma parte de mi.
A apoyarme en mis amigos y ver que no estoy solo.
A no rendirme jamás.
A ir por el camino correcto en mi vida y sentirme bien conmigo mismo.
Desde que escuché Hardcore por primera vez, de la mano de una de las personas que más quiero y querré en este mundo, supe que mi vida había cambiado. Desde aquel momento yo empezé a cambiar, pero caí en un estupido vacío del que logré salir.
De aquel vacío salí hace unos meses, y desde entonces he evolucionado a pasos gigantescos. A día de hoy, llevo dos "x" en los dorsos de mis manos. Tardé meses, desde que descubrí el Straight Edge, en decidirme a hacerlo. Y llamadme lo que queráis, pero, lo siento, y yo vivo lo que siento.
Solo me queda decir...
"Fuck This Pain".
domingo, 11 de noviembre de 2012
Sin Oxígeno.
Tenía la guitarra entre mis manos. No sabía que tocar, simplemente, la tenía entre mis manos.
Miraba por la ventana, con la mirada perdida. Las nubes, negras, pasaban una tras otra. Unas lágrimas empezaron a correr por mi mejilla. Estaba triste... ¿por qué? Pensaba que nunca había dejado de estarlo.
Me levanté con la guitarra en la mano. La miré, y sin saber como, ni por qué, una décima de segundo más tarde estaba destrozada en la pared. Estaba perdido, actuaba por instinto. ¿Por qué estaba aquella guitarra destrozada?¿Por qué las nubes no me miraban?¿Por qué? Tenía tantas preguntas en mi mente, pero ninguna respuesta. De repente, el oxígeno comenzó a faltarme. Otra vez aquello. Esos pensamientos. Aquellos que me llevaban al borde la locura, que no me dejaban respirar, que hacían que me retorciera sobre mi mismo...
"Para " pensaba, "para" quería.
Por poco, el oxígeno volvió a mi. Volvía a respirar. Nunca me había pesado eso, pero, desde hace semanas, era casi diario. Vivía con ese miedo en el cuerpo. Me levanté y me asomé por la ventana. Allí estaba el cielo, las nubes, y abajo, el suelo. Me subí al borde de la ventana. Allí estaba, desnudo, al borde del abismo. En aquel suelo estaban todas mis preguntas, y todas mis respuestas. En aquel suelo estaba la respuesta que llevaba toda la vida buscando. Era el camino fácil. Pero, ¿y si eran verdad mis pensamientos? Otra vez el oxígeno volvió a faltarme. Me mareé, cerré los ojos... El brazo me dolía. Estaba agarrado a la ventana, al borde. Tenía dos opciones, soltarme, o subir. Barajé mis motivos, en un mísero instante. ¿Por qué quería vivir? Jamás lo supe, jamás lo sabré. Pero subí, me deje todas mis fuerzas en subir.
Y allí acabe. En mi suelo tumbado, con una guitarra destrozada a mi lado, con lágrimas bailando, con más preguntas, con nada claro.
Miraba por la ventana, con la mirada perdida. Las nubes, negras, pasaban una tras otra. Unas lágrimas empezaron a correr por mi mejilla. Estaba triste... ¿por qué? Pensaba que nunca había dejado de estarlo.
Me levanté con la guitarra en la mano. La miré, y sin saber como, ni por qué, una décima de segundo más tarde estaba destrozada en la pared. Estaba perdido, actuaba por instinto. ¿Por qué estaba aquella guitarra destrozada?¿Por qué las nubes no me miraban?¿Por qué? Tenía tantas preguntas en mi mente, pero ninguna respuesta. De repente, el oxígeno comenzó a faltarme. Otra vez aquello. Esos pensamientos. Aquellos que me llevaban al borde la locura, que no me dejaban respirar, que hacían que me retorciera sobre mi mismo...
"Para " pensaba, "para" quería.
Por poco, el oxígeno volvió a mi. Volvía a respirar. Nunca me había pesado eso, pero, desde hace semanas, era casi diario. Vivía con ese miedo en el cuerpo. Me levanté y me asomé por la ventana. Allí estaba el cielo, las nubes, y abajo, el suelo. Me subí al borde de la ventana. Allí estaba, desnudo, al borde del abismo. En aquel suelo estaban todas mis preguntas, y todas mis respuestas. En aquel suelo estaba la respuesta que llevaba toda la vida buscando. Era el camino fácil. Pero, ¿y si eran verdad mis pensamientos? Otra vez el oxígeno volvió a faltarme. Me mareé, cerré los ojos... El brazo me dolía. Estaba agarrado a la ventana, al borde. Tenía dos opciones, soltarme, o subir. Barajé mis motivos, en un mísero instante. ¿Por qué quería vivir? Jamás lo supe, jamás lo sabré. Pero subí, me deje todas mis fuerzas en subir.
Y allí acabe. En mi suelo tumbado, con una guitarra destrozada a mi lado, con lágrimas bailando, con más preguntas, con nada claro.
lunes, 29 de octubre de 2012
Para Alma
Ey idiota, tú, sí, tú, Alma, ¿quien sino? Por que yo no le digo estas cosas a cualquiera, por que no miento cuando te las digo y por que te las diría las veces que quisieras, que te hiciera falta. Por eso te escribo esto, para que lo leas siempre que quieras. Para que sepas, que hay alguien a quien le importas, que a mi no me molestas y que tú para mi si cambias mi vida, día a día y poco a poco, ya que cada vez que sonríes por algo que te digo, me haces algo más feliz.
Por yo no me aprendo una canción por cualquiera, por que yo no canto por cualquiera, por que para mi eres especial. Sí, especial. ¿Por qué? Por que eres tú, esa es la única razón que necesito para sonreir, saber que estas ahí.
Puede que estas sean pocas palabras, que sean muchas o que no sean ni palabras. Por que yo no me quedo en palabras, por que yo voy a los hechos y quiero hacerte sonreir, quiero darte los buenas noches, los buenos días, y todo lo que haga falta y asi hacerte vivir.
Por que me dan ganas de llorar cuando dices que no quieres vivir. Por que cuando te veo pensativa pienso en como hacerte reir. Por que me gusta que me empujes, que me pegues, que me pongas esa cara tan mona, que pongas esas caras que tanto me gustan y que me hacen reir, por que me gustas tú.
Y me llamarás idiota, lo soy, sí, pero, por ti, me convertí en un idiota cuando te conocí, y a día de hoy, solo quiero verte sonreir.
Por yo no me aprendo una canción por cualquiera, por que yo no canto por cualquiera, por que para mi eres especial. Sí, especial. ¿Por qué? Por que eres tú, esa es la única razón que necesito para sonreir, saber que estas ahí.
Puede que estas sean pocas palabras, que sean muchas o que no sean ni palabras. Por que yo no me quedo en palabras, por que yo voy a los hechos y quiero hacerte sonreir, quiero darte los buenas noches, los buenos días, y todo lo que haga falta y asi hacerte vivir.
Por que me dan ganas de llorar cuando dices que no quieres vivir. Por que cuando te veo pensativa pienso en como hacerte reir. Por que me gusta que me empujes, que me pegues, que me pongas esa cara tan mona, que pongas esas caras que tanto me gustan y que me hacen reir, por que me gustas tú.
Y me llamarás idiota, lo soy, sí, pero, por ti, me convertí en un idiota cuando te conocí, y a día de hoy, solo quiero verte sonreir.
martes, 16 de octubre de 2012
Tormenta.
Intentaba encender aquel "canuto" formado por aquella hoja. Solo habían escritas unas palabras y un nombre tachado. El mechero no encendía. Lo tiré el suelo, mi estado de alteración era increible. Las lágrimas brotaban de mi, como si de mis sentimientos huyeran.
Grité... Cogí el estúpido mechero y encendí aquella hoja llena de promesas. La sensación de aspirar aquel humo era asquerosa... Como asqueroso era el que no se hubieran cumplido aquellas palabras.
Harto de "fumar" promesas cogí el papel y lo lanzé al suelo. Lo pisé, una y otra vez, sin estar seguro de que quería conseguir.
Miré al cielo, esperando encontrar una mirada, pero solo estaba el Sol que quemaba mis esperanzas.
Le saqué el dedo, mientras sonreía con ira, infantil. Necesitaba lluvia. Y por que la necesitaba, llovió
.
Reía, lleno de locura. Me quité la camisa, quería que las lágrimas del cielo se fusionaran con mi "esencia". Grité, y un rayo apareció trás aquel espectro de sonido. Gritaba, golpeaba el suelo, una tormenta mientras se creaba. ¿Podía tener lo que quisiera? Deseaba que la tormenta terminara, pero, no, aumentaba... ¿Qué ocurría? ¿Por qué no paraba?
Cerré los ojos, esperando que al abrirlos todo hubiera terminado... Pero no, allí estaba aquella tormenta. Yo la había creado, ¿por que no podía pararla? Gritaba, desesperado, al borde de la extrema locura. Empezé a correr sin sentido concreto, hacia todos y ningún lado. Corría, pero cada vez la tormenta era mayor, y mayor. Todo seguía igual...
Me recordaba a mi vida. Oscura, con pequeños rayos de luz, pero que generaban más destrozos que "luminosidad". Rodeada de viento, palabras, que susurraban todos y cada uno de mis fracasos, que me traían fragmentos del pasado, un pasado inalterable, lleno de dolor, lleno de lágrimas.
Dejé de correr, ya de nada servía. Se iba a cometer un asesinato. Iban a morir todos y cada uno de mis sentimientos. Miré el cielo, esperando el rayo que acabara con mi "vida". Un haz de luz lo apagó todo.
Desperté. Todo estaba calmado. La tormenta había pasado... Pero, por razones que jamás llegaré a comprender, seguía "vivo", seguía sintiendo, seguían las esperanzas, los recuerdos y esa busqueda de felicidad...
Pero a lo lejos...
Otra tormenta se acercaba...
Grité... Cogí el estúpido mechero y encendí aquella hoja llena de promesas. La sensación de aspirar aquel humo era asquerosa... Como asqueroso era el que no se hubieran cumplido aquellas palabras.
Harto de "fumar" promesas cogí el papel y lo lanzé al suelo. Lo pisé, una y otra vez, sin estar seguro de que quería conseguir.
Miré al cielo, esperando encontrar una mirada, pero solo estaba el Sol que quemaba mis esperanzas.
Le saqué el dedo, mientras sonreía con ira, infantil. Necesitaba lluvia. Y por que la necesitaba, llovió
.
Reía, lleno de locura. Me quité la camisa, quería que las lágrimas del cielo se fusionaran con mi "esencia". Grité, y un rayo apareció trás aquel espectro de sonido. Gritaba, golpeaba el suelo, una tormenta mientras se creaba. ¿Podía tener lo que quisiera? Deseaba que la tormenta terminara, pero, no, aumentaba... ¿Qué ocurría? ¿Por qué no paraba?
Cerré los ojos, esperando que al abrirlos todo hubiera terminado... Pero no, allí estaba aquella tormenta. Yo la había creado, ¿por que no podía pararla? Gritaba, desesperado, al borde de la extrema locura. Empezé a correr sin sentido concreto, hacia todos y ningún lado. Corría, pero cada vez la tormenta era mayor, y mayor. Todo seguía igual...
Me recordaba a mi vida. Oscura, con pequeños rayos de luz, pero que generaban más destrozos que "luminosidad". Rodeada de viento, palabras, que susurraban todos y cada uno de mis fracasos, que me traían fragmentos del pasado, un pasado inalterable, lleno de dolor, lleno de lágrimas.
Dejé de correr, ya de nada servía. Se iba a cometer un asesinato. Iban a morir todos y cada uno de mis sentimientos. Miré el cielo, esperando el rayo que acabara con mi "vida". Un haz de luz lo apagó todo.
Desperté. Todo estaba calmado. La tormenta había pasado... Pero, por razones que jamás llegaré a comprender, seguía "vivo", seguía sintiendo, seguían las esperanzas, los recuerdos y esa busqueda de felicidad...
Pero a lo lejos...
Otra tormenta se acercaba...
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