miércoles, 28 de noviembre de 2012

Je Dois Partir.


¿Sabéis qué?
Estoy harto de todo.

Estoy harto de luchar cada puto día por ser más feliz que el anterior, y conseguir lo contrario.

Estoy harto de que nadie se crea mis putas palabras y mis putas promesas.

Estoy harto de gritar, de llorar, por todo el puto mundo, de estar haciendo siempre el gilipollas.

Estoy harto de que no veáis que sigo siendo un puto crío al que le arrebataron la infancia y al que le marcaron para el resto de sus días.

Estoy harto de que me falte el oxígeno casi cada día al ponerme a pensar en lo que más temo.

¿Pero sabéis de lo que más harto estoy?

De seguir luchando, de no ser capaz de rendirme, de que si no sale el sol, sacarlo, de que si sale algo mal, no importarme, seguir adelante, de que me digan "Es que no te merecía", de que i"te quiero" como aquel que reparte el periódico por las mañanas...

Yo un día no voy a estar aquí, seguiré vivo, eso creo, pero no estaré, una mañana de estas me vestiré, cogeré mi guitarra, y cogeré el tren que valla más lejos.
Echaré a andar, quien coño sabe donde, pero no volveréis a saber de mi, y me olvidaréis...
Y yo lloraré, ¿por qué?

Por que nadie vio lo realmente importante que es para mi, por que nadie me quiso tanto como yo a ellos, por que todos me olvidaréis...

Por que yo os recordaré, a todos, en cada uno de los acordes que toque.
Os mencionaré, en cada una de las letras que escriba.

Y en cada lágrima, habrá una porción de mi intentando olvidarlo todo, a mis padres, a mi familia, a mis amigos y a todas las personas a las que quise, y a las que quiero.

A todos.

Y lo último que dejaré, será una carta en la que ponga:

"A tout le monde
 A tout mes amis
 Je vous aime
 Je dois partir"

martes, 20 de noviembre de 2012

xHowlx


¿Sabéis? Un día, estaba bebiendo, sí, bebiendo.  LLevaba más alcohol que globulos rojos en la sangre y estaba sin duda echo una mierda. Yo nunca había bebido, ni fumado, nunca...

Sin saber como, acabé tumbado en un banco, llorando y gritando. Gritaba lo estupidos me parecían todos siendo felices y que idiotas me parecían confiando en los demás. Y gritaba y gritaba... Y tenía música y más música de fondo. "She´s the Song Unsung" decía. Esa canción cambio mi vida. Y seguí llorando. Me sentía solo, me encontraba solo.

Miraba al cielo, ya con lágrimas secas. ¿Por qué? Solo sufría, me pasaba el día sufriendo. ¿Por que bebía? Estaba harto, era un completo gilipollas, nunca lo había echo y pensaba que haciéndolo ahora cambiaría mi vida. No, jamás lo hice "por diversión", siempre lo hice para olvidar, olvidar.

Sonaba más música, más Hardcore. Las letras llenas de dolor me ayudaron a comprender que no estaba solo. En aquellas letras comprendí que la solución estaba en mi, que el empezar a beber no me iba a ayudar a olvidar, si no a recordar con mayor amargura. Que el efecto de "felicidad" de un porro solo dejaba un vacío tras de sí, y que lo único que necesitaba, eran amigos y alguien a quien querer. Me levanté de aquel banco, dispuesto a cambiarme como persona. Perdón, no dispuesto a cambiar, si no a volver a ser lo que de verdad era.

A dejar las drogas, por que jamás la quise.
A amar la música, por que forma parte de mi.
A apoyarme en mis amigos y ver que no estoy solo.
A no rendirme jamás.

A ir por el camino correcto en mi vida y sentirme bien conmigo mismo.

Desde que escuché Hardcore por primera vez, de la mano de una de las personas que más quiero y querré en este mundo, supe que mi vida había cambiado. Desde aquel momento yo empezé a cambiar, pero caí en un estupido vacío del que logré salir.

De aquel vacío salí hace unos meses, y desde entonces he evolucionado a pasos gigantescos. A día de hoy, llevo dos "x" en los dorsos de mis manos. Tardé meses, desde que descubrí el Straight Edge, en decidirme a hacerlo. Y llamadme lo que queráis, pero, lo siento, y yo vivo lo que siento.

Solo me queda decir...

"Fuck This Pain".

domingo, 11 de noviembre de 2012

Sin Oxígeno.

Tenía la guitarra entre mis manos. No sabía que tocar, simplemente, la tenía entre mis manos.
Miraba por la ventana, con la mirada perdida. Las nubes, negras, pasaban una tras otra. Unas lágrimas empezaron a correr por mi mejilla. Estaba triste... ¿por qué? Pensaba que nunca había dejado de estarlo.
Me levanté con la guitarra en la mano. La miré, y sin saber como, ni por qué, una décima de segundo más tarde estaba destrozada en la pared. Estaba perdido, actuaba por instinto. ¿Por qué estaba aquella guitarra destrozada?¿Por qué las nubes no me miraban?¿Por qué? Tenía tantas preguntas en mi mente, pero ninguna respuesta. De repente, el oxígeno comenzó a faltarme. Otra vez aquello. Esos pensamientos. Aquellos que me llevaban al borde la locura, que no me dejaban respirar, que hacían que me retorciera sobre mi mismo...
"Para " pensaba, "para" quería.

Por poco, el oxígeno volvió a mi. Volvía a respirar. Nunca me había pesado eso, pero, desde hace semanas, era casi diario. Vivía con ese miedo en el cuerpo. Me levanté y me asomé por la ventana. Allí estaba el cielo, las nubes, y abajo, el suelo. Me subí al borde de la ventana. Allí estaba, desnudo, al borde del abismo. En aquel suelo estaban todas mis preguntas, y todas mis respuestas. En aquel suelo estaba la respuesta que llevaba toda la vida buscando. Era el camino fácil. Pero, ¿y si eran verdad mis pensamientos? Otra vez el oxígeno volvió a faltarme. Me mareé, cerré los ojos... El brazo me dolía. Estaba agarrado a la ventana, al borde. Tenía dos opciones, soltarme, o subir. Barajé mis motivos, en un mísero instante. ¿Por qué quería vivir? Jamás lo supe, jamás lo sabré. Pero subí, me deje todas mis fuerzas en subir.

Y allí acabe. En mi suelo tumbado, con una guitarra destrozada a mi lado, con lágrimas bailando, con más preguntas, con nada claro.